miércoles, 24 de diciembre de 2008
El planeta
Guau terrícolas. Llevo tanto tiempo flotando sólo en el espacio que ya había olvidado vuestras costumbres. Acabo de mirar por la escotilla y todo el jodido planeta se ha iluminado como una sola guirnalda de colorines. Es como si os hubiéseis puesto de acuerdo para fundir esa roca gigantesca y que arda como un fósforo en mitad de la oscuridad del universo. Increible. Entonces he consultado el calendario perpétuo que cuelga de la cabina y me he dado cuenta: la dichosa navidad. Los seres humanos son así: lucen con luz propia, pero lo mismo la utilizan para retar a las sombras que para consumirse en un fogonazo llevándose por delante todo lo que puedan. Pues nada, aunque sólo sea para no sentir que he perdido el paso voy a colocar unos espumillones y unas bolitas de alguna mampara en la cubierta de carga. Y mientras la fiesta aguante... que sea lo que Dios quiera.
jueves, 18 de diciembre de 2008
Periodismo de hoy en día
Ya estamos con el lío de los conceptos. ¿Un zapato se considera arma de destrucción masiva? ¿Depende de cómo huela o de si tiene la suela gastada? Mira que sois retorcidos...
President Bush Dodges Shoes from SpaceHamlet on Vimeo.
President Bush Dodges Shoes from SpaceHamlet on Vimeo.
domingo, 14 de diciembre de 2008
Porque estaba ahí

La ví y comprendí enseguida que me había enamorado. Aparentemente fría, supe al punto que esa mirada era para mi. Como un asteroide a la deriva; como una bala perdida que te atraviesa el pecho antes de que tengas tiempo de interrogarte de dónde viene.Tendida, se ofrecía lánguidamente a quien quisiera contemplarla. Pero sólo yo me detuve y contemplé su interior. De cosmonauta a cosmonauta en verdad os digo: la vida en el espacio es así, desarrolla uno extrañas afinidades que son como tentáculos de una sensualidad envasada al vacío, siempre retorciéndose.
martes, 2 de diciembre de 2008
el frio y la luz
Visto desde el tragaluz de mi escotilla, hoy hace un día singularmente luminoso. Una especie de excepción en la ley inexorable de las nubes y la distancia. Casi puedo veros a todos, terrícolas, afanados con vuestras tareas cotidianas. Veo gentes que friegan, que preparan el desayuno, que acarrean bultos o mueven muebles; gente cansada que se tumba frente al televisor y gente apasionada que se desnuda con prisa en cualquier rincón apartado de la vista. Y salvo estos últimos, todos váis muy abrigados. ¿Qué pasa? Hace frio...
lunes, 10 de noviembre de 2008
La guerra y los fantasmas
Y esta otra joyita es la bola extra... ¡Quemad vuestros televisores, terrícolas!
Iraq: Ghost War from Dalber Candido on Vimeo.
Iraq: Ghost War from Dalber Candido on Vimeo.
Sin palabras
Esta pequeña maravilla de periodismo de ese que nunca encuentro en vuestros telediarios, que se dicen informativos, os la regalo. Mejor no añadir más palabras. Y luego hay cretinos que dicen que Internet no sirve para nada
It's Not Easy from Dalber Candido on Vimeo.
It's Not Easy from Dalber Candido on Vimeo.
viernes, 7 de noviembre de 2008
también aquí cocemos habas
Dios Dios Dios Dios Dios Dios Dios Dios Dios Dios Dios Dios Dios Dios Dios Dios Dios Dios Dios
Por fin es viernes
¿Pensábais que en la cápsula era distinto? ¿Que por aquí el tiempo transcurría de otra forma? No, terrícolas. Los días se suceden con el mismo encanto de apisonadora en la estratosfera que ahí abajo. Hay un millón de cosas de hacer: poner al día las bielas, revisar las bisagras y las junturas de las mamparas de cada nivel, buscar signos de vida de inteligente entre Beltegeuse y Kepler-2, quitar el polvo de las estanterías del camarote, limpiar el vaho en los ojos de buey de las escotillas traseras, comprobar los niveles de oxígeno, hablar con mamá por videoconferencia estelar, cocinar comida deshidratada para toda la semana, escribir cartas apasionadas para alguien que nunca las recibirá, consultar las cartas de navegación y fijar correcciones en la órbita, despejar los pasillos de la nave, siempre atestados de cajas de suministros y, finalmente, pasarle un paño al retrato de A. C. Clarke que cuelga sobre el puesto de mandos. Esto entre otras tantas cosas. Así que, es cierto, cuando llega el viernes me desperezo; tiro el uniforme sucio de toda la semana y me coloco unos vaqueros; me doy una ducha (racionada, claro, y de agua reciclada) y me tomo una buena ensalada de cultivo hidropónico.
Luego, me siento frente al gran panel de la sala de mandos y miro la tierra flotar en medio de una nada vacía, negra y hermosa. Y es como un pedazo de un gran y suculento pastel..azul.
Por fin es viernes
¿Pensábais que en la cápsula era distinto? ¿Que por aquí el tiempo transcurría de otra forma? No, terrícolas. Los días se suceden con el mismo encanto de apisonadora en la estratosfera que ahí abajo. Hay un millón de cosas de hacer: poner al día las bielas, revisar las bisagras y las junturas de las mamparas de cada nivel, buscar signos de vida de inteligente entre Beltegeuse y Kepler-2, quitar el polvo de las estanterías del camarote, limpiar el vaho en los ojos de buey de las escotillas traseras, comprobar los niveles de oxígeno, hablar con mamá por videoconferencia estelar, cocinar comida deshidratada para toda la semana, escribir cartas apasionadas para alguien que nunca las recibirá, consultar las cartas de navegación y fijar correcciones en la órbita, despejar los pasillos de la nave, siempre atestados de cajas de suministros y, finalmente, pasarle un paño al retrato de A. C. Clarke que cuelga sobre el puesto de mandos. Esto entre otras tantas cosas. Así que, es cierto, cuando llega el viernes me desperezo; tiro el uniforme sucio de toda la semana y me coloco unos vaqueros; me doy una ducha (racionada, claro, y de agua reciclada) y me tomo una buena ensalada de cultivo hidropónico.
Luego, me siento frente al gran panel de la sala de mandos y miro la tierra flotar en medio de una nada vacía, negra y hermosa. Y es como un pedazo de un gran y suculento pastel..azul.
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