Bueno, ahora que he salido del armario del cosmonauta reprimido voy a reconocer algo que no aparece en los manuales de antropología exoterrestre: Las nativas también existen. Ciertamente, es difícil integrarse en una sociedad extraña sin formar parte de los juegos de cortejo propios del lugar. Aunque control lo desestime, la mayor parte de los cosmonautas lo hacen con mayor o menor exito. En mi caso, con un éxito nulo, despreciable, infinitesimal: cero patatero, vamos. Porque, admitásmolo, el tópico de la teutona fría como el hielo no tiene nada de tópico; más bien es una realidad palpable. Las berlinesas han respondido a mis intentos de aproximación con gesto adusto, maneras hieráticas y sensualidad enjuta y envarada. Sé que no creen nada de lo que digo. Por eso les adjunto documento gráfico, como siempre. Con lo cálidas que son las venusianas...
viernes, 17 de julio de 2009
Mis experiencias con las nativas...
Bueno, ahora que he salido del armario del cosmonauta reprimido voy a reconocer algo que no aparece en los manuales de antropología exoterrestre: Las nativas también existen. Ciertamente, es difícil integrarse en una sociedad extraña sin formar parte de los juegos de cortejo propios del lugar. Aunque control lo desestime, la mayor parte de los cosmonautas lo hacen con mayor o menor exito. En mi caso, con un éxito nulo, despreciable, infinitesimal: cero patatero, vamos. Porque, admitásmolo, el tópico de la teutona fría como el hielo no tiene nada de tópico; más bien es una realidad palpable. Las berlinesas han respondido a mis intentos de aproximación con gesto adusto, maneras hieráticas y sensualidad enjuta y envarada. Sé que no creen nada de lo que digo. Por eso les adjunto documento gráfico, como siempre. Con lo cálidas que son las venusianas...
viernes, 10 de julio de 2009
Viajando
Por fin puedo proseguir con el relato de mi misión berlinesa. En el interin, Control me había enviado a realizar otras tareas en lugares distantes. Creo que no están muy satisfechos con los resultados de mi misión. Quizás esperaban datos más objetivos sobre las formas de vida berlinesas, y yo no hago más que confundirme con las mismas, así que deben estar pensando que estoy perdiendo mi objetividad labrada después de largos inviernos estratosféricos. Que les den. Estoy harto de ser un cosmonauta sumiso que siempre hace lo que le mandan.Berlin, 14 ºC. De cuando en cuando hace sol... el tiempo justo para que no te acostumbres.
domingo, 28 de junio de 2009
Regreso
No me van a creer. Ayer mientras limpiaba el polvo de la consola de control manipulé por accidente una de las plancas gravitacionales y -UPS- cuando me quise dar cuenta estaba metido en un agujero de gusano, viajando en dirección a Beltegeuse (¿existe las direcciones cuando uno viaja en el tiempo al mismo tiempo que en el espacio?) o vaya-usted-a-saber. Ahora que caigo, ¿he dicho ayer? A ver, un momento que miro de reojo al calendario. Cáspita! Por los pioneros de la Via láctea y las lluvias de meteroritos!!! Si hace casi 15 días que aparecí por este blog por última vez. Mecachis, es lo que tiene el relativismo, que uno se pasa media vida limpiando. No se preocupen, a partir de ahora la comunicación volverá a ser fluida. Porque, era fluida. O no. ¿O no?
No-Berlin, 32º.
No-Berlin, 32º.
sábado, 6 de junio de 2009
Mensajes
Berlin 13 ºC. Corto y cierro.
jueves, 4 de junio de 2009
El club
Nueva incursión en el mundo del ocio Berlinés. Sin embargo, en esta ocasión el intento ha resultado un fracaso. Me acerqué por lo que aquí llaman "un club", que es el nombre que le dan a los bares que sólo abren de noche. Después de esperar un rato enmedio de la fresquita noche berlinesa en una cola llena de gente más joven que yo, conseguí esquivar a un tipo al que alguna enfermedad poco frecuente había deformado hasta proporcionarle unos biceps del tamaño de un tronco de abedul. Tras éste, otro me recibió cariñosamente, palpándome por todos lados e interesándose por el contenido de mis bolsillos, lo que aquí todo el mundo interpreta como un gesto de confianza (al fin y al cabo, no vas hurgando en los bolsillos de cualquiera). En algún lugar del club debían estar lavando ropa porque cada vez que alguien abría la puerta se escuchaba un ruido muy potente como de lavadora centrifugando, algo así como brrrrrrrrom brrrrooooooom brooooooommm y también un chaka chaka chaka que me resultaba familiar. Lamentablemente, cometí un error de cosmonauta aficionado. Como me dolía un poco la cabeza me acerqué a un berlinés al que vi repartiendo pildoras junto al señor que escoge los discos (aquí conocido como Dillei). Le pedí que compartiera conmigo una aspirina. Al principio me miró con una cara de pocos amigos, pero después partió una por la mitad y me dijo: "paz y amor". No saben que aspirina, amigos. La más potente que he probado nunca. Claro, como las fabrican aquí mismo, en Alemania, deben de ser extraordinarias. Lo cierto es que no puedo contarles nada más porque a partir de ahí no sólo se me borró el dolor de cabeza, sino la vista y la memoria. Sólo recuerdo haber amanecido junto a un cubo de basura oliendo como si me hubiera estado revolcando dentro de un cenicero.
PD: para que se hagan una idea del visitante asiduo de un club, les adjunto prueba gráfica.
Berlin 12 ºC. Corto y cierro.
martes, 2 de junio de 2009
El saludo distante
Pero, es cierto. No sólo de riesgo se vive en Berlin. En esta ciudad, uno puede experimentar estampas cotidianas cargadas de encanto urbano. De tanto en tanto yo también me entrego a las tradiciones que los berlineses saben mantener como ningún otro pueblo en este planeta. En el documento que adjunto a mi informe me ven, tal y como viene siendo habitual, entregado a la tarea de participar activamente de la vida berlinesa. En este caso formando parte de una curiosa costumbre: el saludo distante. Son tan cariñosos los lugareños que al salir a la calle, no contentos con dirigir un amistoso saludo a sus vecinos y allegados, sienten en imperioso arrebato de la solidaridad y comienzan a saludar a todo aquel a quien alcanza la vista. Que la gente esté lejos y haya valla de por medio no son cosas que puedan asustarlos. Observen como se usan los prismáticos y las escaleras para transmitir el saludo aún más lejos. Y luego dicen que la vida moderna es solitaria.Berlin 24 ºC. Corto y cierro.
lunes, 25 de mayo de 2009
El Chi-rin-gui-to
La misión sigue adelante, terrícolas. Esta vez, entregado hasta las últimas consecuencias a mi dura labor de exploración, me adentré en los peligrosos márgenes del río Spree. Como una especie de Mekong centroeuropeo, el Spree oculta horrores que harían empalidecer al mismísimo coronel Kurz. Sin embargo, también tiene su cara amable. Por favor, presten atención a la foto que adjunto, en la que es posible apreciar una típica construcción berlinesa: el chiringuito.
Efectivamente, esta especie de barraca de madera a pie de playa abunda en esta ciudad. Los chicos y chicas del lugar vienen aquí a entregarse a inocentes juegos románticos y beber refrescos espumosos mientras contemplan el agua, que en estas latitudes tiene ese brillo que sólo el anticongelante y otros deshechos industriales saben darle. He hecho algunas averiguaciones y esto lo inventaron los soldados alemanes que estuvieron destinados en África durante la segunda guerra mundial, al mando del general Rommel, un ilustre chiringuitero que siempre que podía abandonaba el frente para acercarse a la barra. Tanta arena todo el día tenía que servir para estimular la imaginación. Observando detenidamente la actitud del lugareño de la foto, no cuesta mucho explicar porqué perdieron la guerra. Pero es que no se puede estar en todo.
Berlin 24 ºC. Corto y cierro.
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